haciéndole siesta al tinto

5.01.2009

The Wild Blue Yonder-Werner Herzog

Filed under: español — aranta @ 3:51 am
Tags: , ,

Camilo, tras varios meses de no vernos y al reunirnos finalmente para celebrar el grado de Marcela, me regaló de navidad un CD que contenía la película de Werner Herzog “The Wild Blue Yonder”. De Herzog había oído hablar en un par de ocasiones, pero no había nunca visto una película suya. Sabía de él que había hecho una versión de Nosferatu -película que amo- y que “Woyzek”, sobre un soldado alemán en la segunda guerra normal llevado a la demencia por el maltrato de sus superiores, era una película imperdible. Pero más allá de eso, o de la existencia de “The Wild Blue Yonder” no sabía nada; fue una muy grata sorpresa verla.

The Wild Blue Yonder (2005) es escrita y dirigida por Werner Herzog. Tiene una duración de 80 minutos y es, a grandes rasgos, una película de ciencia ficción basada en la manipulación o re-edición de contenidos de documentales diversos -videos de la tripulación estadounidense en la nave STS 43 orbitando la tierra, videos de archivo de la Nasa, entrevistas con teóricos del caos de transporte, y la filmación de la exploración subacuática de la antártida de Henry Kaiser, entre otras- al rededor de una historia sencilla pero contundente.

Brad Dourif -Grimma, en “El Señor de los Anillos”- es un extraterrestre que viajó desde Andrómeda en busca de un planeta habitable, tras el inicio de la destrucción de su planeta. Habla a la cámara, con absoluta desesperanza por ser el descendiente mediocre de una especie luminaria, desde un cruce de caminos poco transitado en el que los andromedianos construyeron su primera colonia, frente a un enorme Mall para el que nunca llegaron clientes ni vendedores. Él es apenas un refugiado con conocimientos de viaje interestelar atrapado en un planeta del cual sus propios habitantes buscan escapar por cualquier medio, ante la inevitabilidad de su destrucción.

Los seres humanos llevan décadas buscando una salida, una solución para el problema que los recursos limitados y corruptibles presentan para una población en constante crecimiento. El sueño humano de conquistar el espacio no es tan sólo un ideal de deificación de sí mismo, sino, con cada día que pasa, una necesidad, un único y último recurso de supervivencia. Los avances técnicos y tecnológicos no nos dejan más que incertidumbre y desesperanza; nada dentro del universo conocido podría recibirnos como nuevos habitantes y parece ser cada vez menos probable transitar las distancias y los tiempos requeridos para alcanzar una meta que es tan sólo lógicamente posible. Pero el testimonio de este extraterrestre nos muestra, precisamente, cómo se replican los retos y las soluciones que su gente enfrentó al momento de tener que abandonar su propio planeta. Si tan sólo le hubieran preguntado a él, afirma en varias ocasiones, todo habría estado más claro desde el principio.

El viaje humano al espacio, limitado por la incertidumbre que el enorme vacío negro impone, condicionado por la necesidad física de estar bajo cierta fuerza de gravedad, por las esperanzas de refundar un planeta humano, por las distancias inabarcables, por los tiempos que exceden nuestra conciencia viva, empieza a configurarse a través de los datos a los que nuestro extraterrestre tiene acceso por casualidad. Sus palabras acompañan las imagenes que reconocemos sacadas de otros tiempos y van tejiendo una red de ficciones que aparece por momentos como más verosímil que aquello que se encuentra realmente a la base de lo que vemos. Es un viaje que por su sencillez visual encanta casi tan sólo por la riqueza y sensibilidad de la narración que lo acompaña.

Tras millones de kilometros recorridos, la tripulación cuya cotidianidad ingrávida es compartida sin reservas, alcanza un planeta habitable. Su atmósfera cristalizada y líquido entorno no es nada menos que inimaginable, imposible de concretar en pocas imágenes, inabarcable en unas cuantas palabras. Pero el narrador que ha impuesto Herzog, esas palabras nostálgicas del ex-habitante del mundo azul ahora descubierto por los hombres, hace posible que veamos cómo es que el abandono impuesto a su hogar, ahora abandono al que nosotros mismos nos obligamos, es más un abandono de sí mismo, de todos esos que durante siglos se perdieron en las inmensidades azules de sus cielos, cambiándolas por el impenetrable vacío negro del exterior.

Me encantó esta película. La mezcla extraña entre la filmación del protagonista y los distintos documentales hace que cada segundo demande atención; a cada segundo podría premiársenos con una sorpresa visual más. La música incidental de la película, a su vez, logra maravillosamente contrastar secuencias, pero amalgamar adecuadamente las imágenes con la narración; es como sentirse flotando a la deriva en un mar de témpanos diminutos, por momentos. Pero, si quisiera hacérsele justicia a la película, no podría hacerse otra cosa que resaltar el increíble guíon escrito por Herzog. Cada palabra es efectiva para enganchar, cada una se une al resto del discurso para enamorar al público. La sencillísima historia, perfectamente contada hace querer ver más a Herzog, querer oirlo más, querer repetir mil y un veces esos ochenta minutos de asombro.

[Empezó el año y por tener tan abandonado el blog dejé de hacer un par de recomendaciones musicales que merecerían, más bien, un post entero. Por un lado, está Battles, con su disco de 2007 "Mirrored". Métricas superpuestas, sonidos electrónicos combinados con guitarras y baterías análogas, energía constante y mucho cuidado por todos los detalles. Del disco, recomiendo Race In -primer corte- y Ddiamond, aunque considero que el disco completo es asombroso. Por otro lado, pero en tónica similar, recomiendo mucho el disco de Foals "Antidotes", de los mejores de 2008, y el ya nuevo para nadie, Austin TV, particularmente "Ella no me conoce" y "Ana no te fallé". Ah, sí, y tengan un feliz 2009. ]

2 Comments »

  1. Uuu, los de Atlas… me demoré meses averiguando quiénes eran. Buen grupo, buena música.

    Comment by Alfabravo — 5.01.2009 @ 6:48 am | Reply

  2. En cambio yo he visto muchas de las peliculas viejas de Herzog, y me gusta ese aire enfermo y atormentado de sus pelis. Incluso filmo algunas escenas de “cobra verde” en Cali y villa de leyva. Por mi parte, te recomiendo “Aguirre la ira de dios”, aunq muchos la odien.

    Comment by winter — 19.02.2009 @ 8:44 pm | Reply


RSS feed for comments on this post. TrackBack URI

Leave a comment

Blog at WordPress.com.